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UNA ABSURDA CUESTIÓN DE PRESTIGIO
Dicen que las costumbres hacen leyes, y que estas últimas cuando alcanzan esta suprema categoría, es difícil rebajarles su pedigrí. En nuestra lengua existe una costumbre muy antiestética que a pasos agigantados alcanza las cotas de leyes, pero la Real Academia de la Lengua Española (RAE) resiste a base de garra y, sobre todo, de sentido común.
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UNA ABSURDA CUESTIÓN DE PRESTIGIO

Una cuestión de prestigio

UNA ABSURDA CUESTIÓN DE PRESTIGIO

Dicen que las costumbres hacen leyes, y que estas últimas cuando alcanzan esta suprema categoría, es difícil rebajarles su pedigrí. En nuestra lengua existe una costumbre muy antiestética que a pasos agigantados alcanza las cotas de leyes, pero la Real Academia de la Lengua Española (RAE) resiste a base de garra y, sobre todo, de sentido común. Y es que no son pocos los hispanohablantes que se refieren a varias profesiones de mujeres con el término destinado al género masculino. Por ejemplo, es muy frecuente escuchar referirse a una mujer que tiene autoridad para juzgar con el término “la juez”. Del mismo modo, no es menos frecuente escuchar la locución “la médico” para hacer referencia a una facultativa que desempeña la medicina. Si existen locuciones en términos femeninos como “la jueza” o “la médica” – así lo determina la RAE –, ¿por qué la sociedad se empeña en prescindir de ellos? Argumentemos.

La RAE, institución que rige la regularización lingüística desde 1713, tiene como uno de sus principios escuchar, absorber y reflexionar sobre los usos habituales y públicos de la lengua con el único fin de garantizar una norma común. Su diccionario da por válidas ambas formas antes ejemplificadas, tanto “la juez” como “la jueza” o “la médico” y “la médica”, aunque añade que es preferible usar las segundas en cuestión. Hace varios siglos, el concepto “la jueza” hacía referencia a “la mujer del juez”. De hecho, la RAE aún refleja este significado en la sexta acepción del término, lo cual ha generado – y sigue generando – diversas polémicas. ¿Es un error lingüístico emplear los términos “la juez” y “la médico” para referirse a una mujer que desempeña estas profesiones? Desafortunadamente, no. ¿Es preferible emplear “la jueza” y “la médica”? Por supuesto.

El pasado mes de junio, fue noticia que una jueza paralizara el confinamiento de Lleida decretado por la Generalitat. Todos los medios de comunicación, casi sin excepción, hacían referencia a esta magistrada con la palabra “juez”. Y no será por lo fácil que resulta cambiar el morfema de género de un sustantivo. Por suerte, cuando algo suena mal, hasta el punto que rechina en los medios de comunicación, es deber de los lingüistas dar un paso al frente.

Fernando Vilches, profesor titular de Lengua Española de la Universidad Rey Juan Carlos y colaborador del programa de radio ‘Herrera en Cope’, define este hecho como “una absurda cuestión de prestigio” aludiendo a la connotación histórica de ambas profesiones, las cuales siglos atrás eran desempeñadas solamente por hombres. Y yo me pregunto, ¿acaso le resta prestigio a una mujer que se autodefina a sí misma como “médica” o “jueza”? No lo creo. Tan solo una costumbre fea e incoherente que ahora, incomprensiblemente, coquetea con la ley. Esperemos que se quede en eso, en una costumbre repelente.

 

Gabriel Gallego

Consultor de comunicación

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