TRADICIONES Y TRANSACCIONES
De todos es sabido que en España no es muy difícil convencernos de celebrar cualquier cosa, y por ello, cada vez adquirimos nuevas rutinas haciendo “nuestras” costumbres que nos llegan desde lejos. 
Tradiciones, transacciones, costumbres
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TRADICIONES Y TRANSACCIONES

Tradiciones y transacciones

TRADICIONES Y TRANSACCIONES

De todos es sabido que en España no es muy difícil convencernos de celebrar cualquier cosa, y por ello, cada vez adquirimos nuevas rutinas haciendo “nuestras” costumbres que nos llegan desde lejos. 

Las nuevas tradiciones se mezclan creando una convivencia entre apariencias y realidades, celebrando, por ejemplo, la noche de muertos entremezclada con el respeto y recuerdo de los que ya no están (siempre dejando constancia en la red social). 

Entre trucos y tratos se impone una tendencia en la que nos obsesionamos con el número de seguidores en redes sociales, mostrando realidades tan efímeras como los “likes” o con estrategias que terminan cuando se obtiene el ansiado “follow”. Sin pararnos a pensar (en algunos casos) en la calidad, más que en la cantidad del contenido. En definitiva, una sociedad ilusionada en vender magia en la que a veces no se toma el tiempo suficiente en perfeccionar el truco.

Siguiendo con esto de las costumbres americanas “debemos dar las gracias” por lo que la tecnología ofrece al gran universo de las marcas en su afán por captar la atención y diferenciarse del resto de competidores. Por tanto, en un mundo en el que tenemos tantos impactos con el impetuoso objetivo de generar al cliente necesidad (en muchas ocasiones irreal), debemos tratar de un modo profesional la estrategia que permita posicionar, captar y fidelizar a nuestro público.  

Para muestra el caso del reciente “Black Friday” (en el que seguro que si no se ha comprado nada ha sido por falta interés, no de información y acceso), dónde vieron la oportunidad de convertir el día con más transacciones en todo tipo de tiendas en EEUU, en la gran fiesta comercial del año a nivel mundial. Gran culpa de que “esa fiebre” haya llegado a nuestro país, la ha tenido Amazon (de origen norteamericano), que vio la oportunidad de trasladar esa fecha al resto del mundo, a través de su sistema de venta online. 

La llegada de Internet lo ha hecho todo más grande, hasta el punto de que en la actualidad celebramos “la mayor fiesta comercial del año”, en la que muchas veces no nos damos cuenta de que como toda estrategia empresarial, consta de su planificación previa: estudio de mercado, definición de calendario, creación de contenidos, política de precios, campañas, expectación, lanzamientos “de cebos” e incluso una cuenta atrás que marca el inicio de esas compras “bonificadas”.

Lo que está claro es que la tecnología ha supuesto para la comunicación el principal escaparate de venta en el que se busca con estas campañas específicas, atraer al cliente que tiene un producto en la cabeza y que no está decidido, a que se haga con él a través de un descuento o condiciones que no pueda rechazar.

Por tanto, esta 4ª Revolución Industrial en la que nos encontramos, hace que la comunicación, y por tanto su habilidad informativa, afecten directamente a las costumbres humanas y que en esa fiesta (el impacto) de disfraces (las marcas), no debemos olvidar que tras los fuegos artificiales (la imagen) sólo queda la pólvora. Por tanto, se debe resaltar la importancia de la  buena gestión profesional para conseguir que ese rastro no se pierda y perdure (la reputación).

Aún así, siempre nos quedará un Ciber Monday para superar el domingo, un Black Friday que nos hará desear el final de semana aún con más ansia, un disfraz de Halloween esperando en el armario y una mesa llena de alimentos de la temporada para Acción de Gracias (sin olvidarnos obviamente,  de su hashtag). 

 

Carmen Mier, Consultora de Comunicación

 

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