SOLTANDO ARROBAS
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SOLTANDO ARROBAS

SOLTANDO ARROBAS

¡Quién le iba a decir a la arroba que iba a servir para aligerar el peso del patriarcado en el lenguaje! Y si hablamos del la x, más de lo mismo. Una x que pasa de ser una incógnita y extraña, a una habitual que no se despeja. En cualquier caso, ninguna viene al caso. Y el caso es visibilizar a las mujeres también en el lenguaje.

Pasa con el feminismo lo que pasa con cualquier conquista de derechos, lo que vendría a ser el Principio de acción y reacción de Newton. Es decir, que el empoderamiento, incluso en el lenguaje, sufre su oposición social en igual o mayor medida por parte de quienes consideren esto un ataque. Y es que ya sabemos que al patriarcado le cuesta ceder sus auto otorgadas prerrogativas. Hay que ir siempre un poco más hacia delante, hablar un poco más fuerte, pelear un poco más cuando te toca en suerte ser mujer en la vida. Y si ya quieres defender el papel y sitio de la mujer te va a tocar aguantar y resistir los envites ante los avances. Hasta de la RAE. No queda otra.

La clave está en lo inclusivo, y eso es lo que no acabamos de darnos cuenta. Nos guste más o menos, el esfuerzo, muchas veces demasiado forzado, en pro de la visibilidad ha hecho reflexionar. ¿O no suena ya raro un discurso en el que solo aparezcan “amigos” o en el que “el hombre” sea el epicentro de las acciones, e incluso del nacimiento y crecimiento de la humanidad?

Particularmente opino que huir de los inventos es lo más adecuado. La “fase arroba” está superada. Nos ha servido de altavoz, de llamada de atención sobre el tema. Ahora habrá quebucear en nuestra lengua y en nuestra mente para encontrar la riqueza del español, que existe, y apelar a la plasticidad del lenguaje para revisar los términos en los que claramente estamos excluidas.

Todo esto habrá que hacerlo, en justicia, sin caer de nuevo en otra discriminación, que es un error común. Y errores hay muchos. Sin ir más lejos, en los ejemplos que Naciones Unidas pone en sus orientaciones para el empleo de un lenguaje inclusivo en cuanto al género español – https://www.un.org/es/gender-inclusive-language/guidelines.shtml- , y en el apartado del desdoblamiento, se recomienda la frase “Los niños y las niñas deben asistir a la primera clase con sus padres”, sin que se sepa muy bien dónde están las madres en ese estreno escolar.

Decía Saramago en el Ensayo sobre la ceguera que “hay en las personas una cosa que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos”. Para todo lo demás, confiamos en una lengua con una RAE que debe recordar su lema de limpiar, fijar y dar esplendor.

Camino Sofía de la Guerra, Consultora de Comunicación de Cronistar

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