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LA COMUNICACIÓN DE TU ORGANIZACIÓN EN TIEMPOS DEL COVID-19
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LA COMUNICACIÓN DE TU ORGANIZACIÓN EN TIEMPOS DEL COVID-19

Comunicación en tiempos de COVID

LA COMUNICACIÓN DE TU ORGANIZACIÓN EN TIEMPOS DEL COVID-19

La situación es extraordinariamente compleja. Para la mayoría de las empresas u organizaciones, el statu quo tradicional ha dado un giro inesperado en forma de ERTES, reducciones de jornada, teletrabajo, mecánicas de contingencia, etc. También es posible que el cambio se haya producido girando a la inversa; con más trabajo, pero los mismos picos de estrés e incertidumbres (sector sanitario, sector primario, distribución, etc.).

A la carga emocional que acarrea la situación laboral debemos además sumar la ansiedad o desesperación que acuse una persona con la mala fortuna de ser víctima de la epidemia, directa o indirecta. A todos, en mayor o menor medida, nos ha cambiado la vida.

En este contexto la comunicación juega un papel fundamental. Salir más o menos herido, airoso, o incluso reforzado, no sólo radicará en el acierto o fracaso de las decisiones que tomemos, sino también en cómo éstas se comuniquen. Por eso, queremos darte una serie de pautas que te ayuden a comunicar de la mejor manera en este periodo.

Debemos de empezar por potenciar la COMUNICACIÓN INTERNA con nuestros compañeros, compartiendo información sincera, clara, directa, que esté siempre regida por la empatía y la sensibilidad. Y debemos escuchar, no solo informar. Sólo eso nos legitimará para pedir, a su vez, comprensión y tiempo: dos concesiones fundamentales que la empresa necesita para la correcta toma de decisiones.

Debemos entonces tomar las medidas que nos conduzcan a esa buena comunicación entre nosotros, especialmente si se ha favorecido el distanciamiento físico, pautando los canales y sistemas que garanticen el flujo de información; mailing específico, reuniones ad hoc, canales internos, videos, etc.

Por otro lado, afinar la comunicación habitual con nuestros clientes o proveedores más directos es esencial. En primer lugar, porque también ellos seguramente estén atravesando una situación difícil o, cuando menos, cambiante. En segundo lugar, porque a lo mejor necesitamos replantear temporalmente nuestro modo de relacionarlos con ellos y escoger el tono y los mensajes adecuados es una tarea fundamental para disipar las dudas naturales y establecer climas de confianza.

¿Y qué pasa con mi COMUNICACIÓN EXTERNA?

Lo primero que debemos evaluar es cuál es nuestra situación y en qué medida el estado de alarma ha condicionado el ritmo normal de nuestra actividad. La estrategia de comunicación ha de empatar siempre con nuestros intereses comerciales, pero especialmente cuando se vive una situación excepcional. Es obvio que no tiene sentido proyectar un determinado servicio o producto si no estamos en disposición de ofrecerlo, pero -a su vez- puede ser un buen momento para potenciar aquellos que se adapten a la peculiar coyuntura del mercado.

No obstante, hay que tener mucho cuidado con la publicidad de determinadas iniciativas. Una mala idea, o una mala comunicación de una buena idea,  puede pasarnos factura si es interpretada a la luz de un ventajismo poco ético. Debemos escoger cuidadosamente tanto nuestras ideas, como nuestros mensajes. Por ejemplo, no hay nada de malo en que la gente use el tiempo libre, propio del confinamiento, para aprender inglés, pero no parece la mejor idea comunicar este servicio lanzando una campaña de publicidad que directamente “aproveche” el coronavirus. Debemos ser conscientes de que nuestro mensaje nunca se percibe aislado, sino enmarcado en un universo de impactos de comunicación de todo tipo. Ahora mismo, el contexto en el que se mueve nuestro receptor es prácticamente monotemático y está protagonizado por noticias trágicas, preocupantes, críticas, etc. derivadas de la emergencia sanitaria.

Siempre es un buen momento para la solidaridad, pero más en este tiempo. Miremos hacia dentro y busquemos cómo podemos contribuir, desde nuestro posicionamiento, al interés común. ¿Podemos aportar algo? Si podemos, además de la indudable realización personal que siempre reporta ayudar, debemos saber que a nuestro universo (clientes, compañeros… la sociedad en general) no le pasará desapercibida nuestra actitud.

Comuniquemos siempre con humildad y, si no tenemos “nada que decir”, cumplamos con nuestro papel social y aprovechemos nuestras redes como altavoz para la promoción de las causas comunes o aquellas campañas oficiales que son de terceros, o no son de nadie, pero son buenas para todos.  Contribuir en la promoción de aquello que rema en favor del interés general siempre es una garantía.

Seamos positivos. Estimulemos una mirada amable. Igual que se contagia el miedo y la desazón, las actitudes positivas también responden en buena parte a la mimesis. Moviliza más la solidaridad que el miedo, y desde luego dibuja un camino siempre más placentero. A raíz de la crisis estamos asistiendo ya a muestras de solidaridad que nos llaman la atención, que nos inspiran. Se dan entre vecinos, entre desconocidos, entre países. Ese es el planeta que nos deseamos y deseamos a nuestros stakeholders.

Separemos nuestros juicios personales de los de nuestras organizaciones. A no ser que nuestra naturaleza obligue a lo contrario (por ejemplo, si somos un partido político o tenemos por naturaleza una marcada ideología) debemos recordar siempre que nuestra organización estará alimentada por toda suerte de sensibilidades políticas o corrientes de pensamiento;  tantas como compañeros, clientes, proveedores…. tengamos. Por eso, en tiempos dónde la tensión eleva la crispación, debemos recordar esta máxima a la hora de afrontar nuestra comunicación, especialmente en el entorno de las RRSS, donde es fácil equivocar una estrategia que, a la larga -o incluso a la corta- nos pase factura.

Estemos alerta y conciliemos nuestros mensajes con el clima de cada tiempo. Los estados de emergencia tienden al cambio y a los picos. No es lo mismo el humor de la “semana uno” de confinamiento, que el de la “semana tres”. Tenlo en cuenta. No es lo mismo un clima de tendencia positiva, que negativa. Todo esto puede influir en tu manera de comunicar.

Aprovecha el tiempo para trabajar en tu estrategia de comunicación.  A buen seguro, y esperemos que más pronto que tarde, esta situación acabará y para entonces es presumible que el mundo haya cambiado… pero no tanto. Tu organización tendrá que seguir desarrollando su actividad en un entorno de alta competencia. Haber trabajado con acierto tu estrategia de comunicación para el momento de “salida” te situará en una posición de ventaja que puede resultar determinante.

Si quieres ampliar esta información o quieres que te ayudemos con tu estrategia de comunicación, no tienes más que pedírnoslo. Hasta entonces ¡mucha suerte y mucho ánimo!

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