“EL NOMBRE DE UNA MARCA PUEDE INFLUIR EN SU CUENTA DE RESULTADOS”
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“EL NOMBRE DE UNA MARCA PUEDE INFLUIR EN SU CUENTA DE RESULTADOS”

“EL NOMBRE DE UNA MARCA PUEDE INFLUIR EN SU CUENTA DE RESULTADOS”

Faunia, Rastreator o Ke Palmera son algunos de los nombres creados por el poeta Fernando Beltrán, protagonista en el capítulo 4 de El Hilo del Yogur.

Empezar un proyecto de negocio desde cero es tan complejo como la elección de su nombre. Hay quienes no le dan demasiada importancia al hecho de pensar un apelativo para su nueva empresa. Otros sí, y optan por llamar a Fernando Beltrán, poeta ovetense afincado en Madrid y creador de El Nombre de las Cosas. Esta empresa se dedica a la creación de nombres para marcas. Junto a Beltrán ha conversado Sonia Avellaneda en el cuarto episodio de El Hilo del Yogur.

“El nombre de una empresa debe reflejar sus valores y atributos, es decir, representar su identidad verbal. Por eso, la elección debe sintetizar una historia que sea coherente con su oferta”, destaca Fernando Beltrán. Para el ovetense, un nombre debe ser “distintivo, atemporal, evocador y fácilmente recordable”. De todos estos atributos, Beltrán incide en la atemporalidad. “No es lo mismo crear un nombre para una feria que va a durar veinte días, que para una empresa con recorrido. El nombre puede pesar. Cuanto más sencillo sea, más atemporal resulta. Y por lo tanto más longevo”, sostiene el poeta ovetense.

Fernando Beltrán ha sido el creador de más de 150 nombres de marcas a nivel internacional. De todas ellas, destacan empresas tan conocidas como Faunia, Rastreator, Amena o Aliada. “Faunia es un ejemplo de una empresa que cambió su nombre, y con él, su destino. Antes se llamaba Parque Biológico de Madrid y apenas recibía gente. Una vez evolucionó su designación, sus cifras de asistencia se dispararon”, describe. Este hecho, explica, también le ocurrió a Bollylandia, de Pan Rico. “Cambiaron su nombre aún cuando le iban bien las cosas. Se arriesgaron con ‘Qué Palmera’ y sus ventas aumentaron un 27%”, afirma. Estos casos, así como otros muchos, reafirman al propio Beltrán: “El nombre de una marca influye en la cuenta de resultados. Por esta razón, es un proceso al que hay que dedicarle mucho tiempo y esfuerzos”.

El procedimiento para la invención del nombre de una marca puede ser muy variado. Desde la creación a partir de la inspiración, hasta el simple hecho de trucarlo. Es el caso de aquaBona, que antes era Bonaqua. “Para hallar un buen nombre, hay que mezclar la poética y la ingeniería de las palabras. En ocasiones, hay veces en las que hay que escoger lo que mejor va a funcionar, que no es necesariamente el que más me gusta”. Por ejemplo, con la elección del nombre de Rastreator, “no era el que más me gustaba, pero creía que era el que mejor iba a funcionar”. En cualquier caso, este ejercicio debe aplicarse “siempre con rigor”.

Todo lo que cuenta Fernando Beltrán en El Hilo del Yogur, y más, también lo escribe en su obra El nombre de las cosas. Cuando el nombre marca la diferencia.

Escucha la entrevista completa en este enlace.

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