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CINCO SEGUNDOS DAN PARA MUCHO, O PARA NADA
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CINCO SEGUNDOS DAN PARA MUCHO, O PARA NADA

CINCO SEGUNDOS DAN PARA MUCHO, O PARA NADA

Atravesamos tiempos en los que el exceso de información es una constante diaria. Vivimos rodeados de dispositivos que son una fuente inagotable de mensajes: nuestro teléfono, la televisión, la radio, la tablet, el ordenador… (Así, sin esforzar mucho la mollera). Y es que, tal y como avanza la tecnología, cualquier día escuchamos las noticias a través de la taza del váter, si es que no se puede ya.

El principal competidor de todos estos dispositivos es nuestra capacidad de atención. Diferentes estudios aseguran que esta se reduce, de media, a cinco segundos. Sí, han leído bien. Desde el momento en el que un usuario observa el titular de un artículo en el periódico, escucha el inicio de una noticia en la radio o se topa con un vídeo en redes sociales, el periodista o usuario que quiera captar nuestra atención dispone de cinco segundos para conseguirlo. Es decir, el tiempo que tardamos en coger un vaso de agua, beber un trago y volver a posarlo. Si no lo consigue en ese tiempo, nuestra atención habrá desviado su mirada y su mensaje habrá caído en vano.

Sin embargo, este tiempo de concentración no ha sido siempre el mismo. Hace dos décadas, nuestra capacidad de atención sostenida para “engancharnos” a algo era de doce segundos. No es que fuera muchísimo más, pero al menos era más del doble que el tiempo que hay ahora. Uno de los factores que ha provocado esta reducción es la aparición de más fuentes de información. En cualquier caso, también nos ha ayudado a entrenar la llamada ‘atención multitarea’, lo cual nos permite atender a varios estímulos al mismo tiempo.

Para los medios de comunicación y las empresas que se patrocinan en ellas somos un monstruo insaciable al que hay que dar de comer a diario y a todas horas. Queramos o no queramos. Y encima, sin escatimar recursos. Ellos nos dan alimento, luego nosotros decidimos qué consumimos y a qué hora. Por este motivo, su exigencia por captar nuestra atención debe ser máxima, porque después de ellos vendrán otros detrás. Y no van a tener mucho tiempo para ello, tan solo cinco segundos. Un tiempo que puede dar para mucho. O para nada.

 

Gabriel Gallego, Consultor de Comunicación de Cronistar

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